El Ayuntamiento reconoce por fin su política contra los árboles

«Parma, ciudad libre de vegetación»

El concejal de Medio Ambiente anuncia una nueva estrategia municipal basada en eliminar progresivamente el arbolado y sustituirlo por plazas duras, cemento, toldos y grandes rotondas.

El Ayuntamiento ha decidido poner fin a años de especulaciones y reconocer públicamente lo que hasta ahora había negado: existe una política municipal destinada a reducir progresivamente la presencia de árboles en el municipio.

El anuncio fue realizado ayer por el concejal de Medio Ambiente, Gabriel Ruin Pradera, durante una rueda de prensa convocada con carácter extraordinario después de la tala de varios ejemplares, algunos de ellos de una antigüedad cercana a los cien años.

«Creemos que ha llegado el momento de hablar claro con los ciudadanos», explicó el concejal. «Sí, existe una estrategia. Y sí, nuestro objetivo final es conseguir que Parma sea una ciudad libre de árboles».

El edil aseguró que la decisión responde a criterios «estrictamente medioambientales, económicos, urbanísticos y, sobre todo, de sentido común».

Según explicó, los árboles presentan una serie de inconvenientes difícilmente compatibles con el modelo de ciudad que pretende desarrollar el Ayuntamiento.

«Ensucian», señaló. «Hay que regarlos. Hay que podarlos. Hay que recoger las hojas. A veces se caen ramas y pueden resultar peligrosas. Las raíces levantan las baldosas. Pueden molestar a los vehículos. Dan sombra justo donde quizá queríamos poner otra cosa. Y, además, hay que mantenerlos».

El concejal hizo una pausa antes de resumir la filosofía municipal en una frase: «En definitiva, no son rentables».

«Un árbol no genera actividad económica»

La nueva estrategia municipal, según explicó, parte de una pregunta que hasta ahora «nadie se había atrevido a formular en voz alta»: ¿qué aporta económicamente un árbol?

«Un árbol está ahí y no hace nada», afirmó el concejal. «No paga impuestos, no consume en los comercios, no entra en un bar, no compra ropa y, salvo que alguien se siente debajo, tampoco genera actividad económica apreciable».

Frente a ello, el Ayuntamiento apuesta por sustituir progresivamente las zonas arboladas por «espacios urbanos de altas prestaciones comerciales».

Cemento: el verdadero pulmón económico

El concejal aprovechó la comparecencia para reivindicar otro de los grandes elementos de la nueva política medioambiental municipal: el cemento.

«Se habla mucho de los beneficios de los árboles para el medio ambiente, pero se habla muy poco de los beneficios económicos del cemento», afirmó.

Según Ruin Pradera, una plaza de cemento puede generar «una cantidad extraordinaria de actividad económica».

«Hay que fabricar el cemento, transportarlo, extenderlo, nivelarlo, levantar el pavimento anterior, retirar los restos, volver a pavimentar... Eso son puestos de trabajo».

Grandes rotondas para los parmeños

Dentro del nuevo modelo urbano también se contempla la construcción de «rotondas amplias, despejadas y visualmente limpias», que permitirán mejorar la circulación y facilitar el acceso de los vehículos a las zonas comerciales.

«Queremos que los parmeños puedan entrar, aparcar, comprar y salir cómodamente», explicó.

La presencia de árboles en estas zonas, según el concejal, puede generar «confusión visual».

«Una rotonda sin árboles es mucho más limpia. Se ve todo perfectamente. Si viene un coche, lo ves. Si viene otro coche, también. Y si no viene ninguno, ves que no viene ninguno. Es una ventaja evidente».

El aire acondicionado como solución al cambio climático

Preguntado por los efectos que podría tener la desaparición progresiva del arbolado sobre las temperaturas del municipio, el concejal reconoció que «es posible que haga algo más de calor».

No obstante, consideró que el problema tiene una solución sencilla. «Pues te pones más el aire acondicionado, tío rata. Y así de paso también haces gasto y generas riqueza”.

Según el Ayuntamiento, la medida permitiría además dinamizar otros sectores económicos: «Si hace más calor, aumentará la demanda de aparatos de aire acondicionado. Eso genera empleo. Si ponemos más toldos, también. Nosotros no vemos el problema; vemos oportunidades».

Una operación que comenzó hace años

El Ayuntamiento ha reconocido que la estrategia no es nueva y que lleva «varios años» aplicándose de manera progresiva. De hecho, esto empezó con anteriores equipos de gobierno y ha sido un secreto que se ha ido pasando de unos a otros, pero la nueva Corporación ha decidido dar la cara en aras de la transparencia municipal y sacar a la luz este “proyecto”.

«Hasta ahora hemos preferido hacerlo poco a poco para no alarmar a la población», explicó el concejal. El objetivo, añadió, es que «el ciudadano se vaya acostumbrando».

La estrategia incluye también recomendaciones a los particulares para evitar que sus propias plantas «adquieran dimensiones innecesarias».

El concejal anunció que próximamente se estudiará la posibilidad de establecer «criterios orientativos de crecimiento vegetal» para los patios, terrazas y balcones del municipio.



«Parma del Río, ciudad libre de árboles»

La nueva política tendrá incluso un lema oficial: «Parma del Río, ciudad libre de árboles».

Según el Ayuntamiento, se trata de un proyecto «ambicioso, sostenible y orientado al futuro».

«Queremos una ciudad moderna», afirmó el concejal. «Una ciudad despejada. Una ciudad donde las fachadas puedan verse. Donde las rotondas sean grandes. Donde los toldos proporcionen sombra sin necesidad de regarlos. Donde las baldosas permanezcan en su sitio. Y donde ningún ciudadano tenga que preguntarse si esa rama que está encima de su coche podría caerse».

La rueda de prensa terminó con la presentación de un nuevo logotipo municipal en el que aparece una motosierra estilizada sobre un fondo azul.

DALÍ ESTUVO EN PALMA DEL RÍO

Todo apunta a que Salvador Dalí estuvo en Palma del Río. Concretamente, en la antigua gasolinera Los Toreros, situada en la carretera entre Córdoba y Sevilla.

No existe ninguna fotografía, carta, recibo, testimonio directo ni documento que lo confirme. Pero tampoco existe ninguna prueba de que no estuviera allí. Y la historia, como sabemos, consiste precisamente en investigar aquello que no se puede demostrar.

La principal evidencia procede de un antiguo empleado de la gasolinera, cuyo recuerdo fue transmitido posteriormente por un familiar. Según este testimonio, «una vez vino un señor con unos bigotes muy raros, echó gasolina y entró al servicio». El testigo no recuerda su nombre, la fecha, el coche ni cuánto repostó, pero sí recuerda algo fundamental: dejó el váter bastante sucio.



Para los investigadores, este último detalle resulta especialmente revelador.

«Dalí tenía una relación muy particular con la escatología», explica una fuente conocedora del asunto. «Por tanto, que un hombre con bigote entrara en el servicio de Los Toreros y lo dejara en condiciones deplorables constituye una evidencia que no podemos ignorar».

La hipótesis se refuerza con otro dato: Dalí conocía a Federico García Lorca. Y Lorca, según algunas investigaciones, conocía Palma del Río. Por tanto, resulta perfectamente posible que Lorca hablara a Dalí de Palma.

No sabemos exactamente qué le contó.

Quizá le habló de la Vega. Quizá del Palacio Portocarrero. Quizá de los caballos. O quizá simplemente le dijo: «Salvador, si algún día vas de Córdoba a Sevilla, hay un pueblo llamado Palma donde están las mejores naranjas del mundo. Hasta Colón se las llevó a América».

La conexión, aunque indirecta, resulta «históricamente significativa».

También existen otras evidencias circunstanciales. Dalí utilizaba bigote. En Palma del Río hubo hombres con bigote. Dalí viajaba en automóvil. Por la carretera Córdoba-Sevilla circulaban automóviles. Dalí tenía interés por Andalucía. Palma está en Andalucía.

Las consecuencias culturales podrían ser enormes

Según los defensores de esta nueva línea de investigación, entre las que se hallan el prestigioso historiador Narciso Núñez Roig, Palma debería aprovechar esta posible visita para crear una delegación del Museo Dalí, reconstruir la antigua gasolinera Los Toreros y colocar una placa conmemorativa donde presumiblemente el artista hizo sus necesidades.

El historiador afirmó a este medio que “en principio mis investigaciones apuntaban a la posible visita a la localidad de la Vega del escritor Azorín o del pintor Baldomero Romero Ressendi, pero lamentablemente estos artistas no tienen tirón. Seamos sinceros, estos segundones no van a atraer turistas. Y el turismo es un gran invento”.  El historiador ya estudia crear la ruta turística «Palma del Río: tras las huellas de Dalí». Esta incluirá visita a la antigua gasolinera Los Toreros, recreación del repostaje y fotografía junto a una reproducción del supuesto váter histórico. 

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